top of page

Del "No me tocaba a mí" al "Yo me hago cargo"

25 jun
3 min de lectura

Actualizado: 29 jun


 

¿Cómo eliminar las zonas grises que frenan a tu organización?

El proyecto no se retrasó por falta de talento

Aquel día, la junta comenzó con tensión.

El lanzamiento de un proyecto importante acumulaba ya dos semanas de retraso.

El director observó el cronograma y preguntó:

—¿Qué pasó?

Las respuestas aparecieron de inmediato:

 

—A mí no me copiaron en el correo.

—Esa actividad era responsabilidad de otra área.

—Yo estaba esperando información.


 


En cuestión de minutos, todos tenían una explicación.

Nadie tenía una solución.

Lo interesante es que probablemente todos tenían razón.

Sin embargo, el proyecto seguía retrasado, el cliente seguía esperando y la organización seguía pagando el costo.

Lo que parecía un problema de comunicación era, en realidad, algo más profundo: nadie había asumido propiedad sobre el resultado.

 

El verdadero enemigo son las zonas grises

Cuando un proyecto fracasa, muchas organizaciones buscan culpables.

 

Pero la pregunta correcta es otra:

¿Por qué nadie actuó antes de que el problema creciera?


La mayoría de las personas no evita involucrarse por falta de compromiso.

Lo hace porque trabaja dentro de sistemas donde las expectativas son ambiguas, los responsables no están claramente definidos y todos asumen que alguien más resolverá el problema.

Y cuando todos creen que alguien más se hará cargo, normalmente nadie lo hace.

A esto se suma una cultura donde el error suele castigarse más de lo que se reconoce la iniciativa.

Como consecuencia, las personas aprenden a protegerse, a permanecer dentro de los límites de su puesto y a evitar riesgos innecesarios.

El costo invisible de las excusas

Frases como:

"Eso no me corresponde."

"No me avisaron."

"Nadie me lo pidió."

Parecen problemas operativos.

Pero el verdadero daño ocurre en otro nivel.

Cada excusa debilita la confianza.

Cada problema ignorado deteriora la colaboración.

Y sin confianza, ninguna estrategia ni proceso pueden sostener resultados extraordinarios.

 

Las organizaciones exitosas no son aquellas donde nunca ocurren errores.

Son aquellas donde las personas reaccionan rápidamente porque sienten propiedad sobre los resultados.

 

Del espectador al protagonista


 

En el Instituto Mexicano de Accountability hablamos de una transición fundamental:

Pasar de víctima a protagonista.

 

La víctima busca explicaciones,


El protagonista busca soluciones.

 

La víctima pregunta:

"¿Quién tuvo la culpa?"

 

El protagonista pregunta:

"¿Qué está bajo mi control?"

 

Este cambio de mentalidad es el punto de partida para construir una cultura de Accountability.

 

Porque el Accountability no consiste en encontrar culpables.

 

Consiste en asumir plena responsabilidad sobre las decisiones, acciones y resultados, ejerciendo conciencia, compromiso e integridad para generar un impacto positivo en uno mismo y en los demás.

 

Tres acciones para eliminar las zonas grises


 

1. Definir quién asumirá la propiedad del resultado

Asignar tareas no es suficiente.

Cada proyecto importante debe tener una persona claramente identificada que asuma la propiedad del resultado de principio a fin.

No significa que hará todo el trabajo.

Significa que garantizará que el trabajo ocurra.

 

2. Sustituir supuestos por acuerdos claros

Muchas fallas nacen de expectativas implícitas.

Las personas creen que fueron claras.

Los demás creen haber entendido.

Y al final descubren que estaban hablando de cosas totalmente distintas.

 

Una cultura de Accountability promueve conversaciones que generan acuerdos claros.

 

La claridad elimina la incertidumbre.

Y la incertidumbre es el terreno favorito de las excusas.

 

3. Reconocer a quienes se hacen cargo

La cultura se construye a través de lo que se reconoce.

Cuando una persona detecta un problema y actúa para resolverlo, cuando admite un error o cuando ayuda a encontrar una solución, está demostrando Accountability.

 

Y aquello que se reconoce, se fortalece.

 

La cultura cambia un paso a la vez.

 

Mover a una organización del "a mí no me tocaba" al "yo me hago cargo" no sucede por accidente.

Sucede cuando las personas tienen las conversaciones que han estado evitando.

Cuando alinean expectativas.

Cuando generan acuerdos claros.

Y cuando cumplen los compromisos que asumen.

Porque la confianza no se construye solo con palabras.


Se construye cuando las palabras se convierten en acciones.

 

Antes de cerrar, te dejo una pregunta:

 

¿Qué conversación, decisión o compromiso está esperando hoy tu organización para pasar del "no me tocaba" al "yo me hago cargo"?


 

¿Quieres desarrollar una cultura de Accountability en tu organización?

 

En el Instituto Mexicano de Accountability ayudamos a líderes y equipos a fortalecer la confianza, alinear expectativas y asumir propiedad sobre sus decisiones, acciones y resultados.


Lleva estos principios a tu organización hoy mismo, contáctanos


 

 
 
 

Comentarios

Obtuvo 0 de 5 estrellas.
Aún no hay calificaciones

Agrega una calificación
bottom of page